Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo

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Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo

Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo – BIC

 

Las sociedades de Beneficio e Interés Colectivo o sociedades BIC son aquellas sociedades comerciales que se proponen incorporar a su objeto social un propósito social y ambiental que les permita impactar de positivamente al medio ambiente, a los trabajadores de la empresa y a la colectividad en general, combinándolo con la actividad comercial y económica que desarrollan.

Estas sociedades deben perseguir tres objetivos esenciales: en primer lugar, deben incorporar un propósito social y ambiental que vaya más allá de la maximización del interés económico de los accionistas. En segunda instancia, deben comprometerse con su objetivo socioambiental y exigir su cumplimiento y persecución por parte de los directores y administradores de la sociedad; y por último, deben impactar unas dimensiones específicas, que son: el modelo de negocio, el gobierno corporativo, las prácticas laborales, las prácticas ambientales y las prácticas con la comunidad.

Pero entonces ¿Quién puede ser una sociedad BIC?

Cualquier sociedad comercial colombiana existente o futura, de cualquier tipo societario, podrá adoptar voluntariamente esta condición. Sin embargo, es importante destacar nuevamente, que esta decisión es conveniente para aquellas empresas que deseen tener un impacto social y ambiental que vaya más allá del beneficio e interés de sus accionistas. Es decir, que la actividad comercial desarrolla se convierte en un medio, no solo para obtener riqueza y contribuir a la economía del país, sino también para impactar de manera positiva al entorno que rodea a estas compañías.

 

Por otra parte, para que una sociedad ya existente pueda adoptar la condición de sociedad BIC debe tener en cuenta a grandes rasgos que es necesario: 
  1. Proponerse generar un impacto positivo en el medio ambiente, en los trabajadores de la empresa y en la comunidad en general.
  2. Aprobar la decisión de adoptar la condición de sociedad BIC por parte de la junta de socios o de la asamblea de accionistas, con la mayoría necesaria de acuerdo con la norma o los estatutos para la realización de modificaciones estatutarias.
  3. Reformar los estatutos sociales agregando en la razón social la expresión “Beneficio e Interés Colectivo” o la sigla “BIC” e incluyendo en el objeto social de la empresa las actividades BIC que la sociedad se propone realizar. Deberá incluirse, como mínimo, una de las actividades BIC previstas en el parágrafo del artículo 2 de la Ley 1901 de 2018 y en el artículo 2.2.1.15.5 del Decreto 1074 de 2015, Único Reglamentario del Sector Comercio, Industria y Turismo, por cada una de las siguientes cinco dimensiones: modelo de negocio, gobierno corporativo, prácticas laborales, prácticas ambientales y prácticas con la comunidad.
  4. Registrar ante la Cámara de Comercio en la que se encuentre inscrita la respectiva sociedad la adopción de la condición BIC.

En todo caso, las sociedades pueden de igual forma constituirse como sociedad BIC desde un inicio. De ser así, deberán cumplir con lo indicado según la norma respecto de su razón y su objeto social, así como cumplir con todas las demás formalidades o requisitos exigidos por la ley para la constitución de cada tipo societario.

Dicho así, las sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC) nacieron en Colombia a partir de la Ley 1901 de 2018, y a partir del 18 de junio de 2018, fecha de promulgación de dicha ley, cualquier sociedad comercial colombiana existente o futura, de cualquier tipo societario, puede adoptar voluntariamente esta modalidad, presentando a las empresas que deseen constituirse como sociedades BIC, la oportunidad de recibir diversos incentivos. Entre ellos, que las sociedades BIC tienen acceso a los siguientes beneficios:
  1. Acceso a un portafolio preferencial de servicios en materia de propiedad industrial, de manera que se puede acceder a tasas preferenciales para, por ejemplo, registro de marcas y de signos distintivos, entre otros.
  2. Acceso preferencial a líneas de crédito creadas por el Gobierno nacional, por ejemplo, mediante beneficios especiales de tasas aplicables y plazos para acceder a algunas líneas de crédito.
  3. Tratamiento tributario especial para las utilidades repartidas a través de acciones a los trabajadores, de manera que tendrán el tratamiento de ingreso en los términos del artículo 108-4 del Estatuto Tributario, siendo considerados pagos basados en acciones. Adicionalmente, dichas utilidades serán tratadas como ingreso no constitutivo de renta ni ganancial ocasional en la declaración del impuesto sobre la renta y complementarios del mismo año al que correspondan las utilidades, para lo cual deberán haberse distribuido efectivamente a los trabajadores. En caso de que la distribución se realice cuando ya se haya presentado la declaración de renta, esta podrá corregirse para incorporar dicho tratamiento.

Eso, sin mencionar que el monto máximo que se tratará como ingreso no constitutivo de renta ni ganancial ocasional será el diez por ciento (10%) de las utilidades generadas por la empresa y que sean efectivamente distribuidas en acciones a los trabajadores de la sociedad BIC en el mismo año en que se genera la utilidad o en el periodo siguiente.

Asimismo, entre otros requisitos para la aplicación de este beneficio, establecidos en el artículo 3 del Decreto 2046 de 2019 y expedido por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, están los siguientes:
  1. Las acciones distribuidas deberán conferir a los trabajadores derechos patrimoniales y políticos efectivos.
  2. Sobre las acciones distribuidas no se podrá constituir garantías, usufructos o cualquier otra limitación al derecho de dominio.
  3. Los trabajadores a los que se les repartan utilidades en acciones no podrán recibir una remuneración superior a 200 Unidades de Valor Tributario (UVT) en el promedio mensual calculado durante todo el año gravable en que se genera la utilidad.

Y finalmente pero no menos importante, las sociedades BIC tienen una visibilidad destacada en el ecosistema empresarial local, nacional e internacional, lo cual puede traducirse en ventajas como el incremento de su valor reputacional; una mayor atracción y retención, tanto del talento humano como de la inversión privada; un refuerzo en los lazos de fidelidad con sus diferentes públicos y, claro está, una alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

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Abogados especialistas en Derecho Societario

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